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martes, 6 de enero de 2009

BREVE ESBOZO HISTÓRICO


Sometido a Tzintzuntzan y después, con la llegada de los españoles, Tupátaro fue asignado como encomienda a  Don Juan Alvarado, y bajo la protección de este llegaron los agustinos. Estando bajo la jurisdicción de Patzcuaro, hacia 1641, año de su fundación, la localidad quedó bajo protección del Apóstol Santiago y Tupátaro, como Quiringuaro, quedó sujeto a Tiripetío

Localidad pacifista, por lo que el movimiento independentista, impactó de manera insignificante.

A inicios del siglo XX la población estaba bajo el poder de los hacendados que se habían apoderado de las tierras de Tupátaro y de los pueblos aledaños y ante la publicación de la Ley del 6 de Enero que abría las posibilidades de dotaciones y restituciones, los campesinos asalariados, iniciaron el proceso del reclamo de tierras mediante la figura de la restitución, aunque la lucha no resulto fácil. La revolución, de hecho, no había dejado huella.

Esta lucha por la recuperación de la tierra pronto se empalmó con varios acontecimientos: la guerra cristera, una epidemia de gripe y la llegada de los Suárez – que instauraron un régimen de terror- a la localidad. El 21 de febrero de 1931 se dictó el fallo según el cual procedía la dotación de tierras a Tupátaro, quedando el ejido de Tupátaro instituido legalmente por resolución presidencial del 16 de abril de 1934.[i]

A mediados del siglo XX, Tupátaro pasó a ser Jefatura de Tenencia, ya con calidad de pueblo, del recientemente erecto Municipio de Huiramba (1950).

El rostro de Tupátaro mejoró en la década de los setentas con las labores de empedrado en las calles centrales que se apoyó parcialmente en la fuerza de trabajo de la localidad; por ese tiempo la red eléctrica creció de manera impresionante; la escuela primaria fue reubicada y se construyó la secundaria.

En los años ochentas, Tupátaro había experimentado su primer descenso poblacional, un fenómeno característico de la intensificación del proceso migratorio, aunque en el 2000, el número de viviendas se elevaría, una evidencia del crecimiento de familias nucleares, de la migración de elementos de las familias y de que las remesas empezaron a utilizarse para la construcción de vivienda. La hegemonía del Partido Revolucionario Institucional inició su debacle y, en cambio, empezó a ganar adeptos el Frente Democrático Nacional y más tarde el Partido de la Revolución Democrática.

La quiebra del desarrollo estabilizador y la distorsión económica a que se sometió al campo, empezó a transformar los terrenos agrícolas productores de granos, en superficies para la producción de forrajes, y los montes en áreas de pastoreo, luego de la introducción del ganado provocó que la migración siguiera en aumento.

Hacia 1990 Tupátaro registró la mayor densidad demográfica pero, en la misma década que se iniciaba se tornó más intensa la migración hacia Dallas, Houston y Florida en los Estados Unidos, Morelia y el Distrito Federal.

En el año de 1994 a petición del Programa Nacional Adopte una Obra de Arte A.C., la Coordinación de Restauración realizó un dictamen sobre el estado de conservación del artesón del templo de Santiago Apóstol; se trataba de rescatar uno de los pocos techos policromados que aún persisten en México. Por ese mismo tiempo se inició también la toma de conciencia acerca de la importancia del bosque como fuente de aprovechamiento maderero y como contenedor de agua

Las modificaciones al artículo 27° Constitucional en 1992 afectaron de tal manera que hicieron posible, entre otras cosas: la venta de derechos privados y aún de aquellos que eran de uso común.

En los inicios del nuevo milenio, el rostro de Tupátaro es contrastante: los servicios públicos existen pero no son suficientes. La población aumenta en términos de nacimientos pero no en número de residentes. La migración ha colocado a los migrantes en una posición política privilegiada para la toma de decisiones y para las festividades en tanto proyectos productivos, asimismo ha introducido modificaciones sociales y culturales.



[i] Acta de Deslinde... Hoja # 1.

NACER EN TUPÁTARO, COMPADRAZGO Y PADRINAZGO

La carencia de infraestructura sanitaria y de salud en Tupátaro no es obstáculo para la atención del proceso embarazo-parto, las embarazadas acuden a los servicios públicos o privados más cercanos.

La misma situación de pueblo migrante otorga un carácter peculiar al proceso concepción-embarazo-parto. La ausencia del padre en casi todo el proceso es notoria, la futura madre depende en buena medida de la familia del esposo, donde “queda a cargo”. El nacimiento es un asunto de familias y no de parejas, además de centrado en la figura femenina. Los trabajos de la reproducción sociocultural son fundamentalmente femeninos, aunque entre algunos migrantes empiezan a observarse comportamientos de participación en la atención de infantes.

El proceso de educación consiste en  la transmisión de roles y posiciones dentro del núcleo familiar de acuerdo con su género y edad.

La figura del padrino de bautizo es muy importante en la vida del tupatarense en tanto son considerados como segundos padres o papás segundos. El compromiso no se contrae simplemente con el ahijado y los compadres, sino que es libremente asumido por el padrino y se formaliza ante Dios.

La primera comunión se realiza cuando los niños se encuentran entre los 8 y 11 años. La mayor parte de ellas ocurren en carnaval y en las fiestas de Santo Santiago; en esta fecha emerge el padrinazgo  de manera similar al del bautizo, aunque las obligaciones y la responsabilidad del padrino de primera comunión para con el ahijado es muy reducida.

LOS AÑOS DE JUVENTUD EN TUPÁTARO

Durante la infancia y su juventud temprana, los tupatarenses aprenden en el seno familiar los valores de los padres. El sistema de valores, que posibilita la integración de los jóvenes en su comunidad, incluye entre otros el respeto a los adultos mayores y a la gente de su pueblo, cumplir con sus obligaciones en casa y ser trabajadores. A la edad de entre 8 y 10 años comienzan a salir a  bailes y reunirse con sus amigos para jugar y comentar sobre sus aspiraciones académicas o su posible migración. Mientras, las mujeres se han integrado en las labores domésticas y cuidan de sus hermanos menores o hacen quehaceres domésticos y los varones ayudan a sus padres en el campo y al cuidado de los animales, aunque algunos, hoy día realizan estudios en el Colegio de Bachilleres, al Conalep en Pátzcuaro, preparatorias, incluso a la universidad en Morelia; empero, estos estudiantes, cuando regresan en fines de semana –o diariamente, según el caso y la distancia- colaboran en las tareas domésticas, agropecuarias, de servicios o de transformación. Desde esa edad se pactan los primeros noviazgos.

El noviazgo ha perdido la característica exogámica casi-exclusiva de antaño, aunque la práctica sigue viva. Los noviazgos entre jóvenes de la localidad tienden a ser más frecuentes. Durante esta etapa, la chica estrecha los lazos con la madre para establecer con ella una complicidad mediante la cual se oculta la relación al padre. Aunque el escarceo y las caricias entre los novios existen, no son explícitas y públicas y con frecuencia lo que se percibe es a parejas fuera de la casa platicando o usando el espacio de la escuela para conversar.

MATRIMONIO, BODA Y PADRINAZGO

Los noviazgos pueden prolongarse por años, muy pocos con permiso de los padres y otros a espaldas. Aunque todavía algunos  varones deciden optar por la petición de la novia, lo frecuente es que opten por el “robo de la novia” que es en realidad una “juida” de la novia con el novio.

Cuando el matrimonio se realiza por petición, el novio es acompañado por sus padres, los padrinos de bautizo y personas muy cercanas a él, llevando obsequios, para solicitar formalmente la mano de la novia. Siendo en esta ocasión cuando se elige al padrino de velación. Para pactar el padrinazgo primero se consulta con los posibles candidatos; una vez asegurado alguno de ellos se realiza el protocolo de invitación-aceptación formal.

 Tres o cuatro días antes de la boda, se realiza la ceremonia de bendición, acontecimiento en el cual se bendice la unión y se dan recomendaciones a los novios por parte de sus personas más cercanas.

La mayor parte de los enlaces matrimoniales ocurren en sábado. Los preparativos inician el día anterior, siendo las mujeres las encargadas del banquete y los hombres realizan todo aquello que implique un esfuerzo físico considerable.

Para la realización de la boda se escogen varios padrinos para cada uno de los elementos del ajuar y los objetos consumibles o utilizables en la boda. Este género de padrinazgo carece de fuerza cohesionadora y escasamente tiene trascendencia.

La práctica frecuente es que los novios pasen a residir durante un tiempo a la casa de los papás del varón, si no es que ya residían allí desde antes de casarse, sobre todo en los casos en los que se optó por el rapto de la novia.

La familia nuclear es numerosa. El dueño de la tierra y del ganado es formalmente el padre; comúnmente las tierras ejidales son propiedad del varón.

Es frecuente que cuando el padre muere, sea la madre la que reparta la tierra y los animales. La tierra se reparte entre los hijos varones en partes iguales, a las mujeres les toca un animal, se dice. Si no existe la madre al morir el padre, los hijos varones son los que reparten la tierra y los animales en partes iguales. 

MORIR EN TUPÁTARO Y EN EL EXTRANJERO

Cuando las personas fallecen se utiliza un código para enterar al pueblo acerca del sexo del difunto mediante campanadas: tres en caso de que sea un hombre y dos si es mujer. El cuerpo del difunto, debidamente amortajado con atuendos que evocan a San José o a la Virgen María,se vela en casa o en la de algún familiar, se inician los rosarios. Como agradecimiento, los dolientes ofrecen pan, café, mole y atole a los asistentes y donantes.

El amortajamiento del difunto es llevado a cabo de acuerdo a una relación, que es tarea y es asignada de acuerdo a las siguientes pautas: cuando mueren entre los 0 y 7 años, se les llama "angelitos" y son amortajados por los padrinos de bautizo del infante. Cuando fallece en un rango que inicia a los 8 años y termina cuando el ahijado adquiere el status de esposo o esposa, son los padrinos de confirmación quienes amortajan. En el caso de morir en la edad adulta, la mortaja la realizan los familiares del  fallecido.

Luego del velorio, al siguiente día, el difunto es trasladado a la iglesia para una misa de cuerpo presente, a cuyo término se realiza una procesión desde la iglesia hasta el panteón.

Cuando fallece un infante o un adolescente y los padres no se encuentran en el pueblo, la obligación del velorio y el sepelio del difunto son del padrino de bautizo.

El primero de noviembre se visita en el panteón a los "ángeles" difuntos, es decir, a los niños y adolescentes que fallecieron y el siguiente día a los adultos fenecidos; en ambos casos se les lleva una corona y flores, se platica con ellos mientras se limpia la tumba y en su honor y por su descanso se les reza un rosario, mientras que en la casa se les pone una ofrenda.

Cuando un tupatarense fallece en el extranjero, sus familiares y conocidos se encargan de enviar el cuerpo para que sea sepultado en Tupátaro. Una vez recibido el cuerpo, (si el tiempo transcurrido lo permite), se lleva a cabo la velación y al día siguiente se realiza el sepelio, antecedido por una misa de cuerpo presente.